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Historia de Cerdeña


Las ruinas que pueden apreciarse en Cerdeña dan fe de que este lugar ha estado habitado desde el Paleolítico, aunque los registros que se tienen sólo comprueben los asentamientos a partir del año 6000 ac, en la era neolítica.
Aquellos asentamientos correspondieron a diferentes pueblos. Por ejemplo, se cree que los del norte había llegado desde la Toscana, y los que se hallan en Cabras y St Giusta podrían haber llegado del territorio que hoy es España.
Aún quedan rastros del comercio que se llevaba a cabo con los centros de mercadeo de toda la costa este del Mar Mediterráneo, el cual se cree que podría haber comenzado en el siglo XVII ac, cuando pueblos de distintas regiones se unieron para hablar la misma lengua y compartir las mismas costumbres. Durante 15 siglos, los Nuraghi (nuragas, nuraxis) fueron el centro alrededor del cual crecían otros pueblos. Hoy en día, hay 8.000 en la isla que se cree habrían sido levantados por el pueblo nurágico, el Shirdana.

En el siglo XI, y a causa de la necesidad de protección contra el clima en aquellas rutas de comercio, los fenicios comenzaron a dirigirse a Cerdeña. Sus asentamientos en Caralis, Nora, Bithia, Sulcis, Tharros, Bosa y Olbia, donde los mercaderes fenicios y sus familias vivían y comercializaban con los locales, funcionaban además como puertos para otros destinos.
En el siglo VI hubo varios levantamientos en contra de los fenicios, quienes controlaban los pueblos de la costa. Los fenicios contaban con el apoyo de otro pueblo en Cartago, y desde allí en adelante y durante tres siglos, los fenicios y los grupos locales crecieron y se fortalecieron juntos en la isla.
En el siglo III ac los Romanos tomaron el control de Cerdeña gracias a la derrota de los cartagineses en la Primera Guerra Púnica; y Cerdeña se convirtió en una provincia. Roma fundó nuevas colonias, como Turris Lybissonis y Ferronia, y emergieron nuevos pueblos en este período; pero su dominio sobre las sierras fue sólo una teoría. Lo único que pudieron imponer verdaderamente fue el idioma. Fue así, entonces, que durante siete siglos, los romanos dominaron Cerdeña.
Los vándalos tomaron Caralis y otros pueblos en la costa en el siglo V dc, pero estos fueron luego recuperados por Justiniano en la Batalla de Tricamerón un siglo más tarde. Fue así que Cerdeña volvió a formar parte del Imperio Bizantino.
La organización de la isla en distritos fue encabezada por un juez que vivía en Caralis (Cagliari) y fue defendida por tropas en Forum Traiani (hoy Fordongianus). Los bizantinos trajeron luego el Cristianismo a la isla.
A comienzos del siglo XVIII, los ataques de los Moros y los Bereberes comenzaron a hostigar las costas de Cerdeña. El aumento en cantidad y frecuencia de los ataques hizo que los isleños no tuvieran otra opción más que abandonar la costa, y los jueces debieron establecer ciertas defensas con cuatro lugartenientes.

Dos siglos más tarde, cada zona se convirtió en un reino al mando de un rey o reina que resultaron no ser los dueños legítimos de esas tierras, gracias a que había ya varios rasgos de democracia personificados en representantes que promulgaban leyes y trataban otros temas del reino también. Cada reino tenía su propio idioma, sus propios símbolos, fueros y parlamento, al igual que fortalezas que cuidaran de sus fronteras. Entre los años 1258 y 1288, los reinos de Cagliari, Torres y Gallura se extinguieron al ser absorbidos por otro reino o tomados por Pisa. Aún así, el Reino de Arborea, con su capital en Aristanis, llegó a los 520 años.
Para poner un final a las Vísperas Sicilianas, el Papa Bonifacio VIII creó el Reino de Cerdeña y Córcega (1297), el cual luego otorgaría a Jaime I de Aragón si éste renunciaba a sus derechos sobre Sicilia y quitaba a Cerdeña de las manos de los pisanos.
A pesar de que la corona de Arborea sabía de los planes de los aragoneses para tomar Cerdeña, estos se aliaron para derrocar a los pisanos y echarlos de la isla en 1323. Aragón estableció sus tropas en regiones como Cagliari, Gallura y Sassari; pero enseguida Arborea decidió ampliar sus planes y unir a todas las regiones en Cerdeña bajo una sola corona.
Los planes de unir las regiones de Cerdeña bajo un solo mandato habían ya comenzado en el año 1164, con Barisone I de Arborea, quien recibió la corona de manos de Frederick Barbarossa. Con un préstamo otorgado por la República de Génova, pensó que tenía todo lo que necesitaba para hacer de este sueño una realidad, pero no pudo devolver el dinero de ese préstamo y tuvo que ir a prisión, por lo que nunca llegó a unificar la isla.
El Reino de Arborea siguió estando interesado en unir todas las regiones mientras que éstas se encontraban bajo el poder de coronas extranjeras. Este reino organizó a todas sus instituciones y hasta redactó una carta de logu y el código legal de Cerdeña, y creyó que Arborea tenía todo el derecho de gobernar a la isla, y así lo hizo. Ya en el siglo XIV, se aceptó que las mujeres pudiesen rechazar un matrimonio por arreglo e incluso tener una propiedad a su nombre.
A mediados de este mismo siglo, y como era costumbre para aquellas regiones controladas por los aragoneses, el Reino de Cerdeña y Córcega tuvo su propio parlamento con militares, clero y nobles.
Otra característica moderna de los reinos en Cerdeña era que no establecían sus propios sistemas feudales, sino que había un parlamento con representantes del pueblo que lo hacía por ellos. De hecho, el Parlamento podía destronar a un rey y luego sentenciarlo a muerte si éste no cumplía con las leyes de su propio reinado.
Desde 1365 a 1409, la dinastía de Leonor de Arborea extendió su dominio sobre la isla, pero el castillo de Cagliari y Alghero quedó en manos de los aragoneses, quienes contaban con el apoyo de todas las regiones en Cerdeña ya que se habían resistido al feudalismo que Aragón había estado intentando imponer.
En la Batalla de Sanluri en 1409, los cerdeños, que eran muchos más que los sicilianos, fueron derrocados por Martin I de Sicilia. El pueblo fue luego afectado por la plaga, por lo que esta masacre fue una segunda gran baja en el número de habitantes en la isla. De hecho, hay un campo que se conoce como "el lugar de la masacre".
Arborea desapareció por fin del mapa cuando los nobles cambiaron su rendición por el derecho a la posesión de tierras o títulos otorgados por el nuevo gobernador de Aragón. Un poco tiempo después, la corona de Aragón pasó a otra dinastía, la cual impuso el feudalismo en Cerdeña cuando ya estaba desapareciendo en el resto del continente. En el año 1479, Cerdeña ya estaba separada de Córcega. Bajo el reinado de Carlos V, se construyeron varias torres a lo largo de la costa para protegerse de los ataques de los Berbereres.
Durante casi 4 siglos, España dominó Cerdeña, transfiriéndole así un legado de costumbres, festivales e incluso su idioma. En el siglo XVII y debido a la hambruna, casi un tercio de la población desapareció.
Cerdeña cayó bajo el dominio austríaco luego de la Guerra de la Sucesión y pasó a estar en manos de la Casa de Saboya en 1718.
Lo que impulsó la revuelta en el año 1794 fue el asesinato de dos oficiales piemonteses.
Cagliari se convirtió en el refugio de los duques de Saboya al escapar de las Guerras Napoleónicas. Medio siglo más tarde, Cerdeña y Piamonte se unieron para crear un parlamento y una organización política común. Los reyes cerdeños tuvieron un papel importante en el momento de la unificación de Italia a mediados del siglo XIX.
Los pantanos le ganaron a la agricultura durante la época fascista; lo que hizo que ciudades interesadas en la minería y el secado de aquellos pantanos se establecieran aquí. Y también se sintieron atraidas por dichas actividades ciudades como Veneto, Istrians y Dalmatians.
Antonio Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista, murió en prisión; y Michele Schirru fue sentenciado a muerte por su plan de asesinato contra Benito Mussolini.
Cuando Italia se estableció como república a mediados del siglo XX, Cerdeña obtuvo su estatuto de autonomía. Fue entonces que los cerdeños decidieron que era hora de apostar al turismo; y desde entonces han atraído a aproximadamente diez millones de personas todos los años. La década del 60 fue una época muy importante para Cerdeña, que resurgió de entre las cenizas como un ave fénix, invirtiendo en infraestructura, ganándole terreno a los pantanos y estableciendo industrias petroleras.
Los años 70 y 80, y lamentablemente debido al desempleo, se caracterizaron por las actividades ilegales, los secuestros y los ataques terroristas. Algunos de los movimientos separatistas creados en los '80 se establecieron como partidos políticos en la década siguiente, y algunos de sus militantes asumieron el poder en su momento.
Cerdeña se las ha arreglado para superar el hecho de estar separada del resto de la península, ofreciendo vuelos económicos entre otras cosas; y muchas empresas de telecomunicaciones se han expandido increíblemente en toda la isla.