

En el siglo XI, y a causa de la necesidad de protección contra el
clima en aquellas rutas de comercio, los fenicios comenzaron a dirigirse a
Cerdeña. Sus asentamientos en Caralis, Nora, Bithia, Sulcis, Tharros,
Bosa y Olbia, donde los mercaderes fenicios y sus familias vivían y
comercializaban con los locales, funcionaban además como puertos para otros
destinos.
En el siglo VI hubo varios levantamientos en contra de los fenicios, quienes controlaban los pueblos de la costa. Los fenicios
contaban con el apoyo de otro pueblo en Cartago, y desde allí en
adelante y durante tres siglos, los fenicios y los grupos locales
crecieron y se fortalecieron juntos en la isla.
En el siglo III ac
los Romanos tomaron el control de Cerdeña gracias a la derrota de los
cartagineses en la Primera Guerra Púnica; y
Cerdeña se convirtió en una provincia. Roma fundó nuevas colonias, como
Turris Lybissonis y Ferronia, y emergieron nuevos pueblos en este
período; pero su dominio sobre las sierras fue sólo una teoría. Lo único que pudieron imponer verdaderamente fue el
idioma. Fue así, entonces, que durante siete
siglos, los romanos dominaron Cerdeña.
Los vándalos tomaron Caralis y
otros pueblos en la costa en el siglo V dc, pero estos fueron luego
recuperados por Justiniano en la Batalla de Tricamerón un siglo más
tarde. Fue así que Cerdeña volvió a formar parte del Imperio Bizantino.
La organización de la isla en distritos fue encabezada por un juez que vivía en Caralis
(Cagliari) y fue defendida por tropas en Forum Traiani
(hoy Fordongianus). Los bizantinos trajeron luego el Cristianismo a la isla.
A comienzos del siglo XVIII, los ataques de los Moros y los Bereberes
comenzaron a hostigar las costas de Cerdeña. El aumento en cantidad y
frecuencia de los ataques hizo que los isleños no tuvieran otra opción
más que abandonar la costa, y los jueces debieron establecer ciertas
defensas con cuatro lugartenientes.
Dos siglos más tarde, cada zona se convirtió en un reino al mando de
un rey o reina que resultaron no ser los dueños legítimos de esas tierras,
gracias a que había ya varios rasgos de democracia personificados en
representantes que promulgaban leyes y trataban otros temas del reino
también.
Cada reino tenía su propio idioma, sus propios símbolos, fueros y
parlamento, al igual que fortalezas que cuidaran de sus fronteras. Entre
los años 1258 y 1288, los reinos de Cagliari, Torres y Gallura se
extinguieron al ser absorbidos por otro reino o tomados
por Pisa. Aún así, el Reino de Arborea, con su capital en Aristanis,
llegó a los 520 años.
Para poner un final a las Vísperas Sicilianas,
el Papa Bonifacio VIII creó el Reino de Cerdeña y Córcega (1297), el
cual luego otorgaría a Jaime I de Aragón si éste renunciaba a sus
derechos sobre Sicilia y quitaba a Cerdeña de las manos de los pisanos.
A
pesar de que la corona de
Arborea sabía de los planes de los aragoneses para tomar Cerdeña, estos
se aliaron para derrocar a los pisanos y echarlos de la isla en 1323.
Aragón estableció sus tropas en regiones como Cagliari, Gallura y
Sassari; pero enseguida Arborea decidió ampliar sus planes y unir a todas las regiones en Cerdeña bajo una sola corona.
Los
planes de unir las regiones de Cerdeña bajo un solo mandato habían ya
comenzado en el año 1164, con Barisone I de Arborea, quien recibió la
corona de manos de Frederick
Barbarossa. Con un préstamo otorgado por la República de Génova, pensó
que tenía todo lo que necesitaba para hacer de este sueño una realidad,
pero no pudo devolver el dinero de ese préstamo y tuvo que ir a
prisión, por lo que nunca llegó a unificar la isla.
El Reino de
Arborea siguió estando interesado en unir todas las regiones mientras
que éstas se encontraban bajo el poder de coronas extranjeras. Este
reino organizó a todas sus instituciones y hasta redactó una carta
de logu y el código legal de Cerdeña, y creyó que Arborea tenía todo
el derecho de gobernar a la isla, y así lo hizo. Ya en el siglo XIV, se
aceptó que las mujeres pudiesen rechazar un matrimonio por arreglo e
incluso tener una propiedad a su nombre.
A mediados de este mismo
siglo, y como era costumbre para aquellas regiones controladas por los
aragoneses, el Reino de Cerdeña y Córcega tuvo su propio parlamento
con militares, clero y nobles.
Otra característica moderna de los reinos en
Cerdeña era que no establecían sus propios sistemas feudales, sino que
había un parlamento con representantes del pueblo que lo hacía por
ellos. De hecho, el Parlamento podía destronar a un rey y luego
sentenciarlo a muerte si éste no cumplía con las leyes de su propio
reinado.
Desde 1365 a 1409, la dinastía de Leonor de Arborea
extendió su dominio sobre la isla, pero el castillo de Cagliari y
Alghero quedó en manos de los aragoneses, quienes contaban con el apoyo de
todas las regiones en Cerdeña ya que se habían resistido al feudalismo
que Aragón había estado intentando imponer.
En la Batalla de Sanluri
en 1409, los cerdeños, que eran muchos más que los sicilianos, fueron
derrocados por Martin I de
Sicilia. El pueblo fue luego afectado por la plaga, por lo que
esta masacre fue una segunda gran baja en el número de habitantes en la
isla. De hecho, hay un campo que se conoce como "el lugar de la
masacre".
Arborea
desapareció por fin del mapa cuando los nobles cambiaron su rendición
por el derecho a la posesión de tierras o títulos otorgados por el nuevo
gobernador de Aragón. Un poco tiempo después, la corona de Aragón pasó a
otra dinastía, la cual impuso el feudalismo en Cerdeña cuando ya estaba
desapareciendo en el resto del continente. En el año 1479, Cerdeña ya
estaba separada de Córcega. Bajo el reinado de Carlos V, se construyeron
varias torres a lo largo de la costa para protegerse de los ataques de
los Berbereres.
Durante casi 4 siglos, España dominó Cerdeña,
transfiriéndole así un legado de costumbres, festivales e incluso su
idioma. En el siglo XVII y debido a la hambruna, casi un tercio de la
población desapareció.
Cerdeña cayó bajo el dominio austríaco luego de la Guerra de la Sucesión y pasó a estar en manos de la Casa de Saboya en 1718.
Lo que impulsó la revuelta en el año 1794 fue el asesinato de dos oficiales piemonteses.
Cagliari se convirtió en el refugio de los duques de Saboya
al escapar de las Guerras Napoleónicas. Medio siglo más tarde, Cerdeña y
Piamonte se unieron para crear un parlamento y una organización
política común. Los reyes cerdeños tuvieron un papel importante en el momento de la unificación de Italia a mediados del siglo XIX.
Los
pantanos le ganaron a la agricultura durante la época fascista; lo que
hizo que ciudades interesadas en la minería y el secado de aquellos
pantanos se establecieran aquí. Y también se sintieron atraidas por
dichas actividades ciudades como Veneto, Istrians y Dalmatians.
Antonio
Gramsci, uno de los fundadores del Partido Comunista, murió en prisión; y
Michele Schirru fue sentenciado a muerte por su plan de asesinato contra Benito Mussolini.
Cuando
Italia se estableció como república a mediados del siglo XX, Cerdeña
obtuvo su estatuto de autonomía. Fue entonces que los cerdeños
decidieron que era hora de apostar al turismo; y desde entonces han
atraído a aproximadamente diez millones de personas todos los años. La
década del 60 fue una época muy importante para Cerdeña, que resurgió de
entre las cenizas como un ave fénix, invirtiendo en infraestructura,
ganándole terreno a los pantanos y estableciendo industrias petroleras.
Los
años 70 y 80, y lamentablemente debido al desempleo, se caracterizaron
por las actividades ilegales, los secuestros y los ataques terroristas.
Algunos de los movimientos separatistas creados en los '80 se
establecieron como partidos políticos en la década siguiente, y algunos
de sus militantes asumieron el poder en su momento.
Cerdeña se las ha
arreglado para superar el hecho de estar separada del resto de la
península, ofreciendo vuelos económicos entre otras cosas; y muchas
empresas de telecomunicaciones se han expandido increíblemente en toda
la isla.